viernes, 25 de mayo de 2012

Arriano: la mejor fuente clásica de Alejandro


En esta página Web, el autor Joaquín Acosta, enumera diferentes libros y los comenta brevemente. Contiene libros de biografías clásicas y contemporáneas, historiografías, novelas históricas y obras conocidas por Alejandro, que probablemente influyeron en su pensamiento como la Íliada de Homero, Anábasis y Helénicas de Jenofonte.

Pero las fuentes relativas a Alejandro con las que se cuenta actualmente son a menudo contradictorias, dejan vacíos en muchos aspectos y su confiabilidad queda en entredicho por muchas razones, políticas entre otras. Así, que el autor de la página, nos comenta cómo los autores fueron viendo al macedonio a lo largo de la historia, considerándolo el pionero en desentrañar al verdadero Alejandro.
Así mismo, ninguna fuente contemporánea de Alejandro ha llegado a nuestros días. Los autores más cercanos, son posteriores al menos en tres siglos a la vida de Alejandro. Para empeorar la situación, ninguno de ellos es macedonio.
Plutarco, en una genial solución de compromiso, dando gusto tanto a los detractores como a los defensores, aparentemente halla al verdadero Alejandro. En sus obras, lo retrata como el joven que durante la mayor parte de su existencia vivió virtuosamente, pero que al final de sus días renegó de algunos de los valores griegos que le inculcara Aristóteles.
A partir de puntos de vistas similares, los diferentes autores han prolongado el debate hasta la actualidad. Grote describe de tal manera al macedonio, que hasta los mismos moralistas se escandalizarían; W. W. Tarn nos retrata a un precursor de Jesús, y fundador de la actual ONU, lo cual evidentemente desborda el verdadero planteamiento de Arriano.
Los autores de la Vulgata (Justino, Diodoro, Curcio y en menor medida Plutarco) se fundaron en mentiras abiertas y vulgares charlatanerías a la hora de registrar masacres y depravaciones de Alejandro, y no como Faure sostiene, en los “relatos de los soldados”. Algo que los detractores deberían tener en cuenta a la hora de atacar al macedonio, como nos lo recuerda Quintiliano. Una buena razón que explica esta credulidad, radica en que los autores de la Vulgata asistieron a los excesos y depravaciones de Calígula y Nerón. Por el estado de la historiografía en aquella época, no pudieron evitar asimilar al emperador macedonio a través de los dos monstruosos césares romanos. Arriano por el contrario, entendió la antipatía que Clitarco como griego sintió hacia los macedonios y sopesó las fuentes con un rigor que ni siquiera ciertos autores de nuestros días observan. Arriano es un verdadero adelantado de la historia.
Según matiza el autor, la humanidad tiene una deuda con Flavio Arriano, pues este escritor perpetuó registros de primera mano relativos a Alejandro Magno, contenidos a su vez en fuentes que posteriormente habrían de perderse. Su obra es un excelente contrapeso a las habladurías contenidas en los escritos de Clitarco que, si bien en nuestros días se han perdido, han sido recogidos por los denominados autores de la Vulgata. Arriano es la pieza clave en el equilibrio de la balanza alejandrina.

URL: http://www.historialago.com/leg_u_artic_alejandro_09_arriano.htm

Evaluación del recurso de información:
Valoración académico/científica: 9/10
Ajuste contenido a objetivos de la actividad: 9/10 

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